Cambio un Te extraño, por un Te quiero

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Por: Jessica Campos

No es una historia de amor, ni de desamor.

Si de algo estábamos seguros hace un par de décadas atrás, era nuestro escaso interés por utilizar la afamada enciclopedia Wikipedia para consultar de manera apresurada información sobre destinos frecuentes en el mundo. Sin duda alguna, en la actualidad es una actividad tan recurrente como revisar las redes sociales al despertar. Es inmediato el tiempo que transcurre desde el momento en el que alguien nos indica que durante los próximos años tendrá una nueva ubicación geográfica, para que nuestro impulso nos lleve al dispositivo más cercano y comenzar una búsqueda rápida de las características de dicho país. Somos capaces de mentalizar el nombre de la ciudad capital, bandera, frases típicas en su idioma y finalmente, por supuesto, entrar al enlace directo que usa Google Maps para indicarnos cuántos kms de distancia nos separarán. A esta acción le llamo amor grupal.

Es evidente que recientemente se han escuchado más frases que van de la mano de un hasta luego, que una bienvenida. También está claro que al hacerlo, existe un brote de emociones contrarias a la alegría, que van llenando el dispensador de Te extraño que todos hemos adquirido. Al observar con atención estas decisiones, en las que en muchos casos hemos llegado tarde para participar en un intento de lluvia de ideas, no queda acción alguna que aceptar la noticia y continuar. Sin embargo, en este cruce de emociones, a más de uno le gustaría contar con un buzón de sugerencia de tipo -inserte su opinión aquí- que sirva de apoyo al momento de dar continuidad a la amistad, que ahora pasa a ser virtual.

He aquí la mía.

Si por un momento hiciéramos un escaneo extenso a la conocida frase vivamos el presente, podemos sacar provecho del tema en cuestión. Como lo refería en el post Amigas Madres cuando mencionaba el aclamado Whatsapp, vivimos en una era altamente tecnológica. Por tanto, existe una gran cantidad de medios que nos permiten continuar la comunicación con todo aquel que ha tomado ese rumbo, siendo esto punto a nuestro favor. Sin embargo, una vez las distancias se han hecho efectivas, con sólo observar un hola en algún mensaje enviado por su parte, hace que nuestros ojos humedezcan y nuestros labios sellen. Como resultado, para de dar respuesta a este saludo, tendemos a usar ese catálogo de opciones que sólo hacen ahondar la sensación de la notada distancia.

Es aquí donde propongo demos un giro a esas palabras, a esas frases; y elijamos cambiar un Te extraño, por un Te quiero. Créanme, al hacerlo surge un cambio de pensamiento tan inmediato como hacer un click, le damos entrada a vivir el presente, el ahora, el momento, y se crea un sentimiento donde acortamos el tiempo para el próximo reencuentro, así no exista fecha concreta. Muchos utilizarán como etiqueta la palabra difícil para referirse a esta acción propuesta, sin embargo, no cuesta más que un intento para notemos su efecto.

Amor grupal. Dos palabras que definen el sentimiento de apoyo que damos a todo aquel que va encaminado al logro de sus metas. Para muchos, la palabra amor es tan distante como un aviso de RESERVADO, pero les aseguro, aún estamos a tiempo de cambiar ese esquema. Lo llamo grupal porque a pesar de que existen casos donde es una sola persona la protagonista de la despedida, el apoyo que dejamos salir es recíproco, convirtiéndolo así en más de uno, grupal.

Evitemos dar espacio a descontentos, el presente nos invita a apreciar el momento, a usar las herramientas con las que contamos para hacer surgir una sonrisa. Está en nuestras manos permitir que las emociones suavicen y dar bienvenida a que los próximos mensajes con saludos, sean recibidos con ansias, de seguro nos harán bien.

Que mejor manera de mantener intacta esa cadena invisible que nos une a todos aquellos que están donde los brazos no alcanzan. A partir de hoy incluye un Te quiero en tu saludo y deja que el destinatario y el entorno lo reciban.

Respira y vive.

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