Venezuela

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Amigos lectores, les dejo un poco de lo plasmado en el post Un vuelo de trece horas, donde describo a mi hermoso país Venezuela.

“… Como premisa, expresé la existencia de ciudades contenedoras de toda una temporada de cálidos veranos, logrando captar así su atención de manera inmediata ya que la palabra verano fue percibida como un privilegio. Inicié el recorrido por la ciudad con más alta temperatura, dueña de un Lago que goza de un tanto de protagonismo por concentrar la mayor cantidad de relámpagos en el mundo y único en dar bienvenida a un extenso Mar, permitiendo así la libertad en el cruce entre sus aguas. Siguiente a esto, afirmé que este Mar con su cautivador color azul es capaz de bordear de este a oeste a más de una ciudad y más de una isla propia de aquel país, dando como resultado las mejores playas que van desde las más pasivas a aquellas que con su movimiento permiten sumergirse hasta hacer una danza al compás de los surfistas. Para este momento, su atención se hizo aún más plena sólo por el hecho de haber incluido la palabra playa en esta descripción. Adentrándome más en el corazón de ese país, detallé los famosos Llanos dueños de cultivos de girasoles que acompañan e iluminan con luz propia a todo aquel que los recorre, y resalté la extensa longitud de estos Llanos hasta limitar con aquellas Montañas que celosas encierran sus ciudades, restringiendo la entrada del sol y dando bienvenida a las más bajas y acogedoras temperaturas. Hice notar que en ellas, es merecedor escoger desde una brisa suave y fría hasta un clima templado en lo más alto, donde con solo descuidarte puedes ser sorprendido por algunos escasos copos de nieve. Indiqué que ubicados en este punto, la vista panorámica refleja una callada ciudad con un río que la atraviesa en su andar, y a lo lejos, con un tanto de misterio y una bien contada historia, estas Montañas son capaces de mostrar el perfil de un Indio que reposa dormido sobre ellas. Finalmente, encaminada a volver al clima soleado y seco, hice mención sobre las Mesetas firmes y planas que acompañan a todo invitado a una confiada escalada para escoger el mejor ángulo desde el cual su mirada podrá captar la caída, desde el punto más alto y reconocido por el mundo entero, del más hermoso Ángel cuidador de ese país.

Te estaba describiendo a ti VENEZUELA…”

* Para leer el texto completo haz click aquí Un vuelo de trece horas

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