Es hora de equilibrar

 Por: Jessica Campos

Existen varios planos que sumados forman un todo llamado Yo. De su buen funcionamiento, se obtienen los mejores resultados. Y de la sincronía entre ellos, podemos lograr lo que llamamos equilibrio.

Para Google, la palabra equilibrio, parece ser de gran importancia, porque con solo escribir su nombre, te da a escoger en menos de un segundo, una docena de definiciones. Les muestro mi favorita, “Relación entre dos o más cosas que permite que ninguna de ellas prevalezca sobre las otras”. Prevalezca, he aquí lo que yo llamo nuestro error común. Como les expresé en el párrafo previo, es un conjunto de planos. Al prevalecer alguno de ellos, más del tiempo determinado, hace que nuestro equilibrio sufra una inclinación un poco más considerable que la de la Torre de Pisa.

En el post anterior Los que estamos, hablaba sobre los propósitos de año nuevo, y con 15 días recorridos hasta ahora, les confieso que aún no he puesto en marcha a los llamados retadores. Bueno, Enero aún no acaba, tal vez los active en 3, 2, 1… Febrero.

Quiero dejar claro el objetivo de este post. Sumado a los propósitos de año nuevo ya definidos, la siguiente tarea para encaminarnos a recorrer nuestro Norte, es cumplir con uno de los requisitos que considero indispensable: asegurar que nuestro interior esté en equilibrio. De aquí surgirá toda fuerza, motivación e intuición, para lograr lo deseado.

Sin duda, con el paso, debemos cuidar de esas situaciones en nuestra rutina que nos hacen perder el enfoque y de esos sentimientos contrarios a la felicidad, que surgen para dejarnos lo que llamo agentes tóxicos: estrés, cansancio y des-amor. Si, esa última palabra fue separada a propósito, porque desde mi perspectiva, la palabra amor no debe ser tocada por lo negativo, incluso si nos estamos refiriendo a ella en la escritura. Continuando con la idea, al surgir estas situaciones y, para evitar los agentes que traen consigo, nuestra tarea es identificar cuándo es nuestra hora de equilibrar, y con esto, el resultado nos recompensará.

Doy la bienvenida a la palabra felicidad en esta lectura porque, obteniendo el equilibrio que necesitamos, además de permitir lograr nuestros objetivos, el sentimiento que percibimos al final es simplemente eso, felicidad.

Rafael Santandreu, en su libro, El arte de no amargarse la vida, define la felicidad de una manera que el factor equilibrio se encuentra involucrado. Y es que, al explicar su gráfico sobre las Mil fuentes de gratificación, indica que existen innumerables fuentes de bienestar, pero ninguna de ellas es absolutamente necesaria. Darle demasiado valor a una de ellas, haciéndola imprescindible, es debilitarse a uno mismo. Ese factor valor que menciona, va de la mano con el mencionado en el segundo párrafo, tiempo.

Con esto reafirmo, que darle un peso por igual a nuestros planos, es la salida. Todos son importantes, y todos merecen nuestra atención. Somos humanos, y como ello, siempre vamos en busca de un mejor bienestar. Nuestra tarea es mantener la sincronía en lo Personal, Familiar, Social, y todo ese listado que cada uno de nosotros vamos creando. Lo importante, es recordar a diario que tenemos 24 horas para ir aprendiendo a darle a cada uno su debida atención, y 365 días para lograr el efecto.

Que su inicio de año termine de arrancar con el mejor de los éxitos, hagamos de este 2017, un lienzo sin espacios en blanco.

Respira y vive.

Intención, Enfoque, Norte

Alemania (190)

Por: Jessica Campos

Tres palabras en equilibrio, una de la mano de otra. Para definir cada una de ellas es preciso tomar como referencia el orden inverso. Para accionarlas se requiere el orden que está plasmado en el título.

Trabajando de manera organizada, se aclaran las ideas, utilizamos la energía necesaria y encontramos de manera visible el camino a seguir. Me traigo lo plasmado en Detenerse no es parar, “Todos conocemos ese lugar a dónde ir. Cada uno de nosotros tenemos uno distinto, o al menos tenemos una imagen de él. Nos encontramos trabajando día a día para llegar a él. Es nuestro norte. Concentramos todas nuestras energías hacia él, es nuestro camino a seguir, nuestra meta a lograr.” Suena simple, motivador y alcanzable. Y en efecto, lo es. Pero si algo debemos destacar es que para lograrlo, su peso recae sobre esa palabra común que se torna mentalmente de color al leer entre líneas esas frases; nosotros.

La palabra Norte expresa firmeza, decisión y por supuesto visión, de allí parte todo. Basta con que tengamos una meta a lograr, un objetivo que cumplir o simplemente hacer realidad uno de los doce deseos provenientes de las uvas de víspera de año nuevo. Es nuestra mirada a largo plazo, nuestra pisada al final de la meta.

Cerrar la puerta del vehículo para emprender camino, ubicar los pies en los dos pedales de la bicicleta, subir el último escalón del autobús, escuchar el silbato del ayudante de conductor de tren indicando luz verde a su partida; todos éstos son ejemplos asociados al Enfoque. Son esas acciones que parten de un sonido que sirve de alarma para indicarle al NorteAllá vamos”. Es el recorrido en cuestión. De nuestra parte está sólo contar con suficientes suministros para disfrutarlo: una cantidad precisa de pensamientos positivos, una onza de paciencia y una libreta que servirá de lienzo para asentar todas las lecciones aprendidas.

Intención; es nuestro hoy, el presente, el ahora. Se cuenta con sólo veinticuatro horas para vivirlo, y las siguientes veinticuatro para contarlo. Es nuestro rol, nuestro impulso al salir el sol y nuestro agradecimiento al ocultarse. Por ser el día a día, tendemos a obtener sentimientos en pro y contra de la felicidad, dependiendo del escenario y las sorpresas del entorno, pero que nada nos detenga, con sólo tener  firmeza, constancia, fe y un toque de humildad, resultaremos ganadores.

Ahora, accionemos.

Previamente indiqué que para ello tomaríamos el orden plasmado en el título. Por tanto la guía a seguir es: Intención, Enfoque, Norte. Nuestro hoy, nuestro camino, nuestra llegada al final del recorrido.

Explico por qué para llegar al Norte, su peso recae en cada uno de nosotros. Todos tenemos nuestras metas, y todos tenemos una manera propia lograrlas. Y me atrevo a decir propia, porque es allí donde surge esa habilidad creativa que llevamos dentro, donde damos lo mejor de nosotros. Además de esto, existe algo que hace aún más intensas esas ganas de seguir, de trabajar sin medida, sin patrón alguno: el sentimiento de compartir. Sin notarlo, mientras trabajamos en lo nuestro, observamos atentos a todo aquel que tenemos a un lado, aquel que cruza nuestro camino, el que a lo lejos vemos esforzarse en su objetivo; y sin pensarlo, ofrecemos nuestro apoyo, aporte, esa pizca de empuje que todos merecemos a lo largo del recorrido. Es natural, válido y el mejor sentimiento de felicidad obtenido. Ayudar a otros para que logren llegar a su Norte, nos completa esas ganas de vestir la medalla al final del camino, nos recuerda que no estamos solos en el mundo y sin dudarlo, nos hace más humanos.

No importa de qué tamaño sean tus sueños, tienes las herramientas y toda una vida para lograr­­­­­­­los. El tiempo lo decides tú, lo demás va sumando o restando. Al final es tu mirada en el resultado, acompañada de un profundo suspiro y una corazonada que hace que tu voz interna grite con orgullo Lo logré.

Respira y vive.

Un vuelo de trece horas

CAM01312

Por: Jessica Campos

Hace un par de años, me encontraba en un vuelo de trece horas con destino a la ciudad de los canales marrones y un barrio rojo, Amsterdam. Para hacer este trayecto un tanto entretenido, mi bolso incluía un libro, mi ipod, audífonos, un Candy Crush recién instalado y un checklist de potenciales destinos por conocer cuya función sería jerarquizarlos por día de visita. Como resultado, elegí la mejor opción, conversar por las siguientes horas con la persona del asiento a mi izquierda, un nativo de aquel lugar que utilizó como medio de comunicación un idioma ajeno a su localidad, y a la mía.

No recuerdo cuál fue la pregunta precisa para dar inicio al monólogo que protagonicé, pero sí recuerdo que fue tan extenso como el párrafo que están a punto de presenciar. Descuiden, no perderán pista alguna porque si algo puedo revivir, es el recorrido que realicé por todo el país que me tocó describir.

Como premisa, expresé la existencia de ciudades contenedoras de toda una temporada de cálidos veranos, logrando captar así su atención de manera inmediata ya que la palabra verano fue percibida como un privilegio. Inicié el recorrido por la ciudad con más alta temperatura, dueña de un Lago que goza de un tanto de protagonismo por concentrar la mayor cantidad de relámpagos en el mundo y único en dar bienvenida a un extenso Mar, permitiendo así la libertad en el cruce entre sus aguas. Siguiente a esto, afirmé que este Mar con su cautivador color azul es capaz de bordear de este a oeste a más de una ciudad y más de una isla propia de aquel país, dando como resultado las mejores playas que van desde las más pasivas a aquellas que con su movimiento permiten sumergirse hasta hacer una danza al compás de los surfistas. Para este momento, su atención se hizo aún más plena sólo por el hecho de haber incluido la palabra playa en esta descripción. Adentrándome más en el corazón de ese país, detallé los famosos Llanos dueños de cultivos de girasoles que acompañan e iluminan con luz propia a todo aquel que los recorre, y resalté la extensa longitud de estos Llanos hasta limitar con aquellas Montañas que celosas encierran sus ciudades, restringiendo la entrada del sol y dando bienvenida a las más bajas y acogedoras temperaturas. Hice notar que en ellas, es merecedor escoger desde una brisa suave y fría hasta un clima templado en lo más alto, donde con solo descuidarte puedes ser sorprendido por algunos escasos copos de nieve. Indiqué que ubicados en este punto, la vista panorámica refleja una callada ciudad con un río que la atraviesa en su andar, y a lo lejos, con un tanto de misterio y una bien contada historia, estas Montañas son capaces de mostrar el perfil de un Indio que reposa dormido sobre ellas. Finalmente, encaminada a volver al clima soleado y seco, hice mención sobre las Mesetas firmes y planas que acompañan a todo invitado a una confiada escalada para escoger el mejor ángulo desde el cual su mirada podrá captar la caída, desde el punto más alto y reconocido por el mundo entero, del más hermoso Ángel cuidador de ese país.

Te estaba describiendo a ti VENEZUELA.

Al terminar mi discurso, aquel nativo de los Países Bajos logró llevarse una imagen mental de todo el recorrido descrito, siendo capaz de afirmar que este país se estrenaría en su lista de destinos por conocer. Mientras tanto yo, durante las horas restantes me dispuse a revivir cada detalle antes mencionado, agradeciendo ser parte día a día de este escenario y dándole la bienvenida una vez más a la felicidad.

Créanme, no se requiere ser un experto para comunicar todos los secretos de este hermoso país, basta con tener una vista aérea de lo que sus límites territoriales encierran y haciendo un zoom en cada punto seleccionado, se abrirá entrada a cada rincón con alma y color. Con sólo expresar lo que tu mirada puede apreciar y lo que tu experiencia te brinda vivir, eres capaz de captar la atención de la persona quién hoy te acompaña en un café o aquel potencial ajeno que está a la espera de recibir una calurosa bienvenida al marcar entrada en nuestro territorio.

Entonces, ¿preparado para iniciar tu monólogo?

Respira y vive.

 

 

 

 

Apple Mojito, por favor

P1010604

Por: Jessica Campos

Una iluminada y resplandeciente Torre Eiffel a las 19.00 hora local; una brisa fría y suave con mirada a un dinámico Río Sena; una vista amplia con atención plena a la Plaza de los Artistas en Montmartre. Tres momentos de conexión con la ciudad del amor París, Francia.

Cuando se trata de conocer nuevos destinos, he contado con esos llamados momentos de conexión. En mi opinión, ocurren para darte la bienvenida a ese lugar desconocido, para mostrarte el más amplio panorama, sus colores, sus olores, su esencia, su clima, su personalidad.

En ese orden ocurrieron. Luego de una extensa semana en la colorida Madrid, era hora de conocer la ciudad protagonista de Europa entera. Gris, pretensiosa y con un tanto de misterio fue mi primera impresión de ella. Iniciamos recorrido hacia el histórico Arc de Triomphe a través de sus calles amplias y concurridas, y por algún motivo desconocido, mi atención aún no era captada por esta ciudad, como resultado de ello mis primeras imágenes fueron etiquetadas con un “Bored in Paris”.

Retornamos por el mismo camino para dirigirnos al siguiente destino, no sin antes detenernos en la entrada del túnel que dio el último Adiós a la Princesa de Gales LadyDi, oscuro, estrecho y rodeado de flores en representación del amor que aún fluye. Minutos más tarde, estaba allí, exactamente como la describe cualquier website de turismo. Firme, con una textura sólida y un color que representa su fuerza, ubicada estratégicamente para ser captada desde cualquier espacio, La tour Eiffel. Escogimos una crepe de nutella propia de aquel lugar y nos dispusimos a esperar con ansias el evento en el que todos afirmaban que esta torre sería capaz de iluminar la ciudad entera. Así fue, a las 19.00 hora local, ella da la bienvenida a la noche, única en su espectáculo, capaz de cautivar todas las miradas y más de un corazón. Con sólo mirarla, se obtiene ese sentimiento del que hablaba varios posts atrás, felicidad; y por supuesto se comprende cuando me refería que el mundo se detiene, sin parar. Primer momento de conexión.

Toda la ciudad es transitable, cada rincón es merecedor de ser descubierto. Tomamos un extenso camino para llegar a la Cathédrale Notre Dame, haciendo parada en uno de los puentes peatonales. Concurrido por la abundancia de turistas tratando de captar sus recuerdos, logré abrir espacio para disfrutar de esa vista. De inmediato, todo tornó de manera lenta, sin voces ni distracciones, sólo una brisa fría y suave, y un dinámico Río Sena. Es así como esta ciudad me estaba brindando un segundo momento de conexión.

He aquí la explicación del título de este post. Finalizando el recorrido por la colina de Montmartre, aún con una imagen mental de Paris en forma panorámica, captada desde la Basilique du Sacré-Coeur, elegimos un descanso frente a la Place du Tertre. Ordenamos esta vez una crepe clásica, sólo miel, y en mi intento por seleccionar una bebida que no interfiriera este sabor, lo dejé en manos de la sugerencia del día: un Apple Mojito, por favor. Ya ubicada frente a esta admirable plaza, descubriendo lentamente cada uno de los actores que hacían de esta bebida una mezcla explosiva de sabores, con atención plena a esos artistas que tienen el don de dar vida en un lienzo a todo aquello que es captado por sus ojos, fue como obtuve mi tercer momento de conexión. Gracias, París.

Finalmente, toda mi atención fue captada, no hubo etiquetas que describieran lo vivido, las imágenes hablaron por sí solas. Sin duda alguna, un lugar mágico, con un deseo de volver como único souvenir.

Permite que tu próximo destino a conocer sea el responsable de darte la bienvenida, disfruta tus momentos de conexión, son ellos quienes tienen preparado los secretos de esos lugares, las imágenes que sólo tu mirada podrá captar y al final, son los que aseguran tu próximo boleto.

Respira y vive.

Amigas Madres

P1010283

Por: Jessica Campos

Pertenezco a ese pequeño porcentaje dentro de cada grupo de amigas que aún no posee ese regalo de Dios llamado hijos. Descuiden, cuando escribí la palabra regalo, también tuve un flashback sobre los regalos mencionados en el post anterior ¡Te regalo tu regalo!, pero les aseguro, esta vez no hablaremos de ese tipo.

Esa etapa donde toda mujer se convierte en Madre es indiscutiblemente admirable. Muchas de ellas invierten una gran cantidad de tiempo en planificarla, comenzando desde el día 1 en que la noticia es revelada, otras sin embargo, lo tienen todo preparado desde mucho tiempo antes, “en caso de que nueve meses no sea suficiente”, es lo que afirman; y hay algunas que no cuentan con tiempo alguno, porque sin saberlo, ya lo están siendo.

Es preciso saber que al ser Madre, se adquiere un empleo de por vida, un empleo muy característico válido decir, ya que no está permitido la discusión de su contrato. De inmediato das paso a cumplir un horario a tiempo completo, eres personal de confianza, trabajas más horas extras que las establecidas en cualquier Ley, cumples con guardias diurnas y nocturnas; y por supuesto, no existen días de descanso o feriados. Es probable que algunas con sólo leer estas líneas ya se lo estarán pensando, no worries, la parte positiva de este empleo es que cuenta con la mejor e inmediata remuneración: ésta es recibida a diario, en cada gesto de amor. Bueno, es lo que dice mi madre, y yo le creo.

Me pregunto cómo hacían las Amigas Madres para compartir todas sus experiencias en tiempos anteriores a los actualmente tecnológicos. Porque si algo ha sido útil en nuestros tiempos, son los aclamados grupos WhatsApp. En cuanto alguna de ellas inicia la conversación, es como sentarse a ver una película de acción-comedia-ciencia ficción con un poco de drama, bueno más de un poco. Podrían pasar horas intercambiando cada experiencia, siendo inevitable reír en muchos casos por la gracia que utilizan para describir cada situación, pero al final, cada una se lleva un buen aprendizaje y más de una resuelve sus dudas. Nosotras, las del mínimo porcentaje mencionado arriba, también aprendemos de ellas, sin que lo noten estamos allí atentas, observando cada una de sus palabras y haciendo un screenshot a cada comentario, hasta que sea hora de desempolvarlos y tomar lo mejor de ellos.

Sin duda existen miles de características que describen a cada Madre. Están las dedicadas, protectoras, defensoras, preocupadas, y hasta las cheerleaders. Todo su amor, dedicación y tiempo las hacen únicas. No existe patrón alguno, cada una va a su ritmo, condición y espacio, y los resultados están demostrados en sus maravillosos frutos.

Acudí a dos amigas para preguntarles ¿Qué se siente ser Madre?, comparto sus opiniones:

“Ser mamá nos transforma profundamente como seres humanos, esta transformación es constante y durará lo que dure nuestra vida, es un aprendizaje, renovación y descubrimiento junto a nuestros hijos, ellos suelen convertirse en nuestros mejores maestros ”

“Es el amor verdadero. El amor a primera vista. Es único, es por quien realmente darías tu vida misma, es un sentimiento que llena tanto que te quedas sin palabras para explicarlo. Una madre es un ser bendecido por Dios, es hermoso pero también es lo más difícil porque de ti depende quién será tu hijo en el futuro, es educar, ayudar, enseñar, escuchar, hablar, tener paciencia, entender, aceptar, estudiar, comprensión, jugar. Es el trabajo más fuerte y el mejor recompensado con cada beso, con cada abrazo, con cada mami te amo!”

Palabras que inspiran, ¿verdad?

Elegí hablar de ellas por ser este el mes donde son las protagonistas. Es primordial realzar su importancia, su valor, su espíritu de guerreras, sobre todo a aquellas quienes se van estrenando en el ámbito y vienen con un extra de fuerzas para atender todo, sin dejar escapar un mínimo de detalle.

Felicidades a todas mis Amigas Madres, en especial a mi favorita, Judith.

Respira y vive.

¡Te regalo tu regalo!

Alemania (177)

Por: Jessica Campos

Existen personas que van por la vida con un único propósito: la entrega de regalos. A muchos nos parecería sorprendente este maravilloso acto y hasta nos gustaría contar con el tiempo y la disposición para copiar tal gestión. Sin embargo, en esta ocasión, el tipo de regalo al que me refiero es aquel que nadie quiere recibir. Sí, así como lo lees, por muy agradable que sea la intención, preferimos no recibirlos.

Son esos regalos cuyo envoltorio reconocemos a distancia con nuestra mirada, y que al identificarlos buscamos la salida más próxima para no ser electos como ganador, pero en algunos casos no existe tiempo suficiente para ello, en un abrir y cerrar de ojos ya están allí, frente a nosotros, sin pedirlos, sin merecerlos, sin quererlos. Para resumir, se trata de ese regalo que viene cargado de ira, gritos, insultos, descontento, emociones, todo un sinfín de energías y que sólo requiere sea aceptado para salir a gusto en su máxima expresión.

Es impresionante la labor de las personas que cuentan con ese don especial para hacer entrega de una gran cantidad de estos regalos durante el día; y pobre de aquel que cuente con la suerte de recibir más de uno. Me atrevo a decir pobre, porque hasta ahora creo que ya hemos identificado el tipo de personas que hace entrega de ellos, el regalo que traen consigo y el placer que el momento genera.

Hace poco pude toparme con una de estas personas. Desde lejos la vi y al observar ese envoltorio de inmediato identifiqué ese regalo. Mientras recorría su trayecto, mi corazón comenzó a tener la sensación de ir en un Jet Ski con conductor aficionado, esa sensación donde le das la bienvenida a la llamada adrenalina; por tanto me dispuse a seleccionar cualquier práctica que me permitiera sobrellevar ese momento en el cual en pocos instantes me tocaría cumplir como espectadora. Miles de opciones pasaron por mi mente en cuestión de segundos; y en el intento de realizar varias plegarias para encomendarme a Dios, repetir cualquier afirmación cuyo factor común fuese un Todo está bien, iniciar un conteo hasta diez, cien o mil, o quizás trasladarme mentalmente a un paseo en bote por los hermosos canales marrones de Amsterdam; el momento ocurrió. En ese instante, sin más, abrí mis ojos y de mí solo salió un temible: ¡TE REGALO TU REGALO! Prefiero no contarles el desenlace.

Quiero explicar por qué he resaltado la palabra aceptado en el segundo párrafo. Nosotros como personas somos capaces de seleccionar todo aquello que nos hace sentir bien. Bien lo explicaba en el post anterior Receta para la FELICIDAD, debemos identificar aquellos sentimientos de felicidad que hacen enriquecer nuestro corazón, nuestra alma. De igual forma estamos en la constante búsqueda de condiciones que nos permitan vivir en el escenario más óptimo de nuestro entorno. Es por ello, que tratamos de evitar este tipo de momentos, y de devolver aquellos regalos que sabemos no merecemos. Se trata de no aceptarlos, simplemente debemos dar gracias por su intención y seguir adelante.

Aunado a esto, es importante hacer una visión interna, evaluando si nosotros estamos haciendo entrega de este tipo de regalos, porque de ser así, es vital comprender que el único destino que tendrán estos regalos es a nosotros mismos. Imagínate por un momento tu hogar, tu vehículo o tu lugar de trabajo lleno de todos esos regalos devueltos. Con sólo disponerlos en el lugar, están obstaculizando ese espacio que es tuyo, el que compartes con tus seres queridos. Ahora visualiza abriéndolos todos al mismo tiempo, porque al fin y al cabo son tus regalos; el impacto que se generaría en el lugar sería extraordinario, llenarías el lugar de insultos, gritos, gestos y hasta pensamientos que tu cuerpo y tu mente no soportarían. Todo esto sin mencionar el sentimiento que queda al observar que todo el tiempo, dedicación y energía invertida en prepararlos fue una pérdida.

Propongo que hagamos una mejor labor, por nosotros, por la persona que tenemos al lado, por aquella que hace escasos minutos conocimos, por nuestros seguidores en las redes sociales, por nuestras mascotas, por nuestro entorno, por el mundo en general, preguntémonos hoy:

¿Qué tipo de regalos estamos entregando?

Respira y vive.

Receta para la FELICIDAD

CAM00108

Por: Jessica Campos

No la busques, no existe.

Me gustaría que todos los artículos escritos con ese título comenzaran como lo he hecho en este post, así entenderíamos que por muy atractivo que suene, nos equivocamos al hacer el intento de buscar en la web, en libros y hasta en tiendas algo que realmente ya tenemos cada uno de nosotros, y que es único.

La felicidad no es un paso a paso, ni mucho menos una mezcla de medidas exactas de ingredientes a cierta temperatura y con cierta forma de preparación. Acaso nos hemos preguntado qué pasaría si no encontramos todos los ingredientes que esas recetas nos proponen, ¿tendríamos como resultado una felicidad a medias? O quizás quedaría en cuestión el resultado de esa felicidad dependiendo de nuestro nivel en la forma de preparación, ¿sería una felicidad nivel aprendiz, felicidad nivel pro, felicidad nivel master?

Existen infinidad de libros cuyos autores afirman que la felicidad viene de adentro, de nosotros. Y es aquí donde propongo un aplauso para ellos. Es así, la felicidad es aquel sentimiento que nos llega en cualquier momento, lugar, incluso estando solos o acompañados. Si nos traemos un poco de lo publicado en el post anterior, donde afirmaba que Detenerse no es parar, precisamente ese es el camino a seguir para sentir la felicidad. Se trata de vivir nuestras vidas, con naturalidad, identificando ese cambio en nosotros, ese brillo en  nuestros ojos, ese pálpito diferente en nuestros corazones, esa sonrisa inevitable, esa exhalación extensa, esas ganas de cantar, esa risa incontrolable, esa lágrima con un tanto de dulzor, esa sensación de que el mundo se detiene, sin parar.

Y quién más que nosotros mismos para descubrirlo. Por qué dejarlo en manos de Google para que nos muestre el paso a paso de cómo lograrlo – “muchas gracias Sr. Buscador, pero esta vez pasamos”. Y claro está, que tampoco se necesita algún motivo específico para que llegue a nosotros. Cada día puede presentarse desde la forma más mínima hasta la más llamativa alertando nuestro alrededor, contagiando de ese sentimiento hasta hacerlo común.

Compartir sentimientos de felicidad con otros es válido, sin embargo es nuestra responsabilidad permitir que cada persona sea capaz de identificar aquellos que son propios, los que utilizarán para enriquecer su corazón, su alma. Enumerarlos sería agotador, pero vivirlos en el momento y mirar atrás solo para recordar lo grato que fueron, es un motor impulsor. Más que palabras son gestos simples, sencillos, tal como despertarse y sentir que tenemos otro día para vivir, compartir un mensaje de buenos días, son esos cinco peligrosos minutos de sueño profundo que llegan luego de suspender el sonido del despertador, es sentir olor del café, saludar al vecino, detallar la carita de los niños al llegar al colegio con su humor más agradable, es ver tu bandeja de correos pidiendo auxilio y aun así optar por saborear primero otra taza de café; al fin y al cabo sólo es el principio de la mañana y ya la felicidad te ha tocado y tú le has dado la bienvenida, todavía queda mucho por llegar.

Basta con buscar en nuestro interior ese sentimiento de felicidad, repetirlo durante el día y vivirlo en cada momento, teniendo en cuenta que somos afortunados de tenerla. Dejémosla fluir.

Y tú, ¿cuántas veces has sentido felicidad hoy?

Respira y vive.