Es hora de equilibrar

 Por: Jessica Campos

Existen varios planos que sumados forman un todo llamado Yo. De su buen funcionamiento, se obtienen los mejores resultados. Y de la sincronía entre ellos, podemos lograr lo que llamamos equilibrio.

Para Google, la palabra equilibrio, parece ser de gran importancia, porque con solo escribir su nombre, te da a escoger en menos de un segundo, una docena de definiciones. Les muestro mi favorita, “Relación entre dos o más cosas que permite que ninguna de ellas prevalezca sobre las otras”. Prevalezca, he aquí lo que yo llamo nuestro error común. Como les expresé en el párrafo previo, es un conjunto de planos. Al prevalecer alguno de ellos, más del tiempo determinado, hace que nuestro equilibrio sufra una inclinación un poco más considerable que la de la Torre de Pisa.

En el post anterior Los que estamos, hablaba sobre los propósitos de año nuevo, y con 15 días recorridos hasta ahora, les confieso que aún no he puesto en marcha a los llamados retadores. Bueno, Enero aún no acaba, tal vez los active en 3, 2, 1… Febrero.

Quiero dejar claro el objetivo de este post. Sumado a los propósitos de año nuevo ya definidos, la siguiente tarea para encaminarnos a recorrer nuestro Norte, es cumplir con uno de los requisitos que considero indispensable: asegurar que nuestro interior esté en equilibrio. De aquí surgirá toda fuerza, motivación e intuición, para lograr lo deseado.

Sin duda, con el paso, debemos cuidar de esas situaciones en nuestra rutina que nos hacen perder el enfoque y de esos sentimientos contrarios a la felicidad, que surgen para dejarnos lo que llamo agentes tóxicos: estrés, cansancio y des-amor. Si, esa última palabra fue separada a propósito, porque desde mi perspectiva, la palabra amor no debe ser tocada por lo negativo, incluso si nos estamos refiriendo a ella en la escritura. Continuando con la idea, al surgir estas situaciones y, para evitar los agentes que traen consigo, nuestra tarea es identificar cuándo es nuestra hora de equilibrar, y con esto, el resultado nos recompensará.

Doy la bienvenida a la palabra felicidad en esta lectura porque, obteniendo el equilibrio que necesitamos, además de permitir lograr nuestros objetivos, el sentimiento que percibimos al final es simplemente eso, felicidad.

Rafael Santandreu, en su libro, El arte de no amargarse la vida, define la felicidad de una manera que el factor equilibrio se encuentra involucrado. Y es que, al explicar su gráfico sobre las Mil fuentes de gratificación, indica que existen innumerables fuentes de bienestar, pero ninguna de ellas es absolutamente necesaria. Darle demasiado valor a una de ellas, haciéndola imprescindible, es debilitarse a uno mismo. Ese factor valor que menciona, va de la mano con el mencionado en el segundo párrafo, tiempo.

Con esto reafirmo, que darle un peso por igual a nuestros planos, es la salida. Todos son importantes, y todos merecen nuestra atención. Somos humanos, y como ello, siempre vamos en busca de un mejor bienestar. Nuestra tarea es mantener la sincronía en lo Personal, Familiar, Social, y todo ese listado que cada uno de nosotros vamos creando. Lo importante, es recordar a diario que tenemos 24 horas para ir aprendiendo a darle a cada uno su debida atención, y 365 días para lograr el efecto.

Que su inicio de año termine de arrancar con el mejor de los éxitos, hagamos de este 2017, un lienzo sin espacios en blanco.

Respira y vive.

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Fearless (sin miedo)

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Por: Jessica Campos

Hay quienes afirman que el miedo es aquello que nos impide ir en búsqueda de nuestro Norte. Hay otros que indican que es una alerta ante cualquier situación de riesgo. Está el Mindfulness que nos dice que es nuestra reacción hacia algo desconocido. Y por último, Wikipedia con su descripción más formal explica que es el “sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea.” Cualquiera de sus definiciones nos da una sensación opuesta a la confianza, por tanto propongo que en este post vayamos en contra de ello.

Existen frases como un “Todo está bien”, “El Tiempo de Dios es Perfecto” y hasta un “Lo mejor es lo que viene”, que con sólo leerlas hacen que la esperanza crezca y en la mirada surja una sonrisa. Como magia, llegan cuando más las estamos necesitando, y por casualidad, las conservamos en algún lugar de fácil acceso para traerlas al presente en el momento correcto. Con lo dicho hasta ahora, más de uno habrá asentido, incluso mentalmente.

Dos palabras fueron escritas de manera intencional en el párrafo previo y una más en el próximo a leer. Iniciemos con las primeras, magia y casualidad. Desde mi perspectiva, ninguna de las dos existen. En efecto, las frases mencionadas llegan cuando las necesitamos, y si no las tenemos a mano, la vida lo hará por nosotros. Pero, ¿por qué esperar por ellas? Existen prácticas que permiten tenerlas cerca, incluso a diario. En lo personal, cuento con una que si bien trae esperanza en muchos casos, su función va más allá, cumple con ir de la mano en mis pasos. La comparto.

Antes de iniciar cada año calendario, preparo una palabra guía que sirve de apoyo a todas las acciones que me propongo realizar en los siguientes 365 días. Suena algo extraño, pero les confieso, su función es extraordinaria. Con sólo conocer mi Norte y cada una de las intenciones a realizar para llegar a él, el siguiente paso es seleccionar una palabra que se encuentre alineada a su alcance; aquella que con sólo ser recordada, permite tener visión en el camino correcto, o como lo llamamos varios posts atrás, en el enfoque.

Para el año en curso, surgió electa como mejor alternativa la palabra Fearless, que llevada a nuestro idioma, se transforma en dos palabras con un extra de fuerza, “sin miedo”. No entraré en detalle para el explicar el por qué, tampoco haré saber la extensa lista con el resto de las opciones. Sólo puedo afirmar que con ocho meses transcurridos hasta ahora, ha sido protagonista y fiel compañera al momento de regalarle a cada persona a mí alrededor, un calmado y asertivo Respira y Vive.

Si nos regresamos a lo plasmado en el post Intención, Enfoque, Norte, donde indicaba: “No importa de qué tamaño sean tus sueños, tienes las herramientas y toda una vida para lograr­­­­­­­los”, esta palabra estaría inmersa dentro de ese saco de herramientas. Pudiendo afirmar con esto, que no sólo lo tangible es lo que asegura el logro de los objetivos, también tiene participación esa voz interna que activa nuestro motor impulsor.

Tener una palabra guía que brinde esa pizca de ayuda que necesitamos al recorrer nuestro camino, no sólo hace crecer ese sentimiento de confianza que sale a brote en nuestras acciones, sino que es la encargada de hacer visible nuestro propósito, especialmente cuando más borrosa se torna nuestra vista. Es ella quien tiene como único objetivo dibujar una sonrisa en nuestra mirada al observar que ese resultado proveniente de un esfuerzo lleve hoy como etiqueta un logro más.

De ti depende si la que resulte ganadora, es guardada en secreto o es compartida con el entorno, tal como lo he hecho en este post. En cualquiera de los casos, es válida. No temas, be Fearless.

Respira y vive.

 

Intención, Enfoque, Norte

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Por: Jessica Campos

Tres palabras en equilibrio, una de la mano de otra. Para definir cada una de ellas es preciso tomar como referencia el orden inverso. Para accionarlas se requiere el orden que está plasmado en el título.

Trabajando de manera organizada, se aclaran las ideas, utilizamos la energía necesaria y encontramos de manera visible el camino a seguir. Me traigo lo plasmado en Detenerse no es parar, “Todos conocemos ese lugar a dónde ir. Cada uno de nosotros tenemos uno distinto, o al menos tenemos una imagen de él. Nos encontramos trabajando día a día para llegar a él. Es nuestro norte. Concentramos todas nuestras energías hacia él, es nuestro camino a seguir, nuestra meta a lograr.” Suena simple, motivador y alcanzable. Y en efecto, lo es. Pero si algo debemos destacar es que para lograrlo, su peso recae sobre esa palabra común que se torna mentalmente de color al leer entre líneas esas frases; nosotros.

La palabra Norte expresa firmeza, decisión y por supuesto visión, de allí parte todo. Basta con que tengamos una meta a lograr, un objetivo que cumplir o simplemente hacer realidad uno de los doce deseos provenientes de las uvas de víspera de año nuevo. Es nuestra mirada a largo plazo, nuestra pisada al final de la meta.

Cerrar la puerta del vehículo para emprender camino, ubicar los pies en los dos pedales de la bicicleta, subir el último escalón del autobús, escuchar el silbato del ayudante de conductor de tren indicando luz verde a su partida; todos éstos son ejemplos asociados al Enfoque. Son esas acciones que parten de un sonido que sirve de alarma para indicarle al NorteAllá vamos”. Es el recorrido en cuestión. De nuestra parte está sólo contar con suficientes suministros para disfrutarlo: una cantidad precisa de pensamientos positivos, una onza de paciencia y una libreta que servirá de lienzo para asentar todas las lecciones aprendidas.

Intención; es nuestro hoy, el presente, el ahora. Se cuenta con sólo veinticuatro horas para vivirlo, y las siguientes veinticuatro para contarlo. Es nuestro rol, nuestro impulso al salir el sol y nuestro agradecimiento al ocultarse. Por ser el día a día, tendemos a obtener sentimientos en pro y contra de la felicidad, dependiendo del escenario y las sorpresas del entorno, pero que nada nos detenga, con sólo tener  firmeza, constancia, fe y un toque de humildad, resultaremos ganadores.

Ahora, accionemos.

Previamente indiqué que para ello tomaríamos el orden plasmado en el título. Por tanto la guía a seguir es: Intención, Enfoque, Norte. Nuestro hoy, nuestro camino, nuestra llegada al final del recorrido.

Explico por qué para llegar al Norte, su peso recae en cada uno de nosotros. Todos tenemos nuestras metas, y todos tenemos una manera propia lograrlas. Y me atrevo a decir propia, porque es allí donde surge esa habilidad creativa que llevamos dentro, donde damos lo mejor de nosotros. Además de esto, existe algo que hace aún más intensas esas ganas de seguir, de trabajar sin medida, sin patrón alguno: el sentimiento de compartir. Sin notarlo, mientras trabajamos en lo nuestro, observamos atentos a todo aquel que tenemos a un lado, aquel que cruza nuestro camino, el que a lo lejos vemos esforzarse en su objetivo; y sin pensarlo, ofrecemos nuestro apoyo, aporte, esa pizca de empuje que todos merecemos a lo largo del recorrido. Es natural, válido y el mejor sentimiento de felicidad obtenido. Ayudar a otros para que logren llegar a su Norte, nos completa esas ganas de vestir la medalla al final del camino, nos recuerda que no estamos solos en el mundo y sin dudarlo, nos hace más humanos.

No importa de qué tamaño sean tus sueños, tienes las herramientas y toda una vida para lograr­­­­­­­los. El tiempo lo decides tú, lo demás va sumando o restando. Al final es tu mirada en el resultado, acompañada de un profundo suspiro y una corazonada que hace que tu voz interna grite con orgullo Lo logré.

Respira y vive.