Términos y condiciones

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Por: Jessica Campos

Existe algo, que por muy renuentes que nos mostremos ante ello, simplemente nos termina convenciendo: vivir nuestras vidas bajo un patrón, normativa o lo que algunos se atreverían a llamar términos y condiciones. Quizás sea nuestra preferencia por caminar de la mano con lo seguro, o tal vez ese pequeño sentimiento que surge ante lo desconocido (miedo). En cualquiera de los casos, estamos dejando a un lado esa parte que traemos inmersa y que nos califica como humanos, sentir.

Todos contamos con valores, personalidades, principios, y capacidad para dar. Si enlazamos cada uno de estos elementos, en una población aleatoria, sólo haríamos match en el nombre de los elementos mencionados. Su contenido se disgregaría en millones de partes. Así de únicos somos.

Esa autenticidad que nos caracteriza, en ocasiones escapa de nuestras manos. Y en nuestro intento por imponer nuestros gustos, preferencias y hasta acciones, olvidamos eso que es fundamental y que la vida trata de recordarnos a diario: no estamos solos. Así es. Toda persona a nuestro lado, también tiene su espacio a ocupar y un espectador a quien deslumbrar.

La vida nos invita a vivirla sin tanta imponencia, sin mucha rigidez, simplemente nos traza un camino guía para que todo fluya. Con esto, no debemos confundir, los pilares fundamentales que blindan nuestro andar, nuestros valores. Es simplemente, entender que el camino se hace más ligero si miramos a nuestro alrededor y aceptamos lo que vemos. Aceptamos a la persona a nuestro lado, y al entorno en general. De allí parte todo. Es una tarea que muchos etiquetan como difícil, pero sólo basta practicar.

Si bien es cierto, en muchos aspectos, es necesario establecer términos y condiciones para que se cumpla un objetivo. Sin embargo, mi consejo es dejar ese trabajo a los asesores legales. Son ellos los expertos en darle función a estos elementos. De nuestra parte está marcar nuestros pasos con suavidad, y dejando visible sólo lo mejor de nosotros. Les confieso, sólo buenas retribuciones surgirán luego de ello.

Con esto, evitamos disgustos, decepciones y hasta esa dificultad que a veces surge cuando intentamos poner en práctica lo aprendido en el post anterior, identificar nuestra hora de equilibrar. Por ahora, comencemos por hacer de este mundo, el mejor hogar para todos. Asegurémonos que lo único válido como términos y condiciones sea: Respirar y vivir.

Nos vemos en el mes del AMOR.

Respira y vive

 

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Es hora de equilibrar

 Por: Jessica Campos

Existen varios planos que sumados forman un todo llamado Yo. De su buen funcionamiento, se obtienen los mejores resultados. Y de la sincronía entre ellos, podemos lograr lo que llamamos equilibrio.

Para Google, la palabra equilibrio, parece ser de gran importancia, porque con solo escribir su nombre, te da a escoger en menos de un segundo, una docena de definiciones. Les muestro mi favorita, “Relación entre dos o más cosas que permite que ninguna de ellas prevalezca sobre las otras”. Prevalezca, he aquí lo que yo llamo nuestro error común. Como les expresé en el párrafo previo, es un conjunto de planos. Al prevalecer alguno de ellos, más del tiempo determinado, hace que nuestro equilibrio sufra una inclinación un poco más considerable que la de la Torre de Pisa.

En el post anterior Los que estamos, hablaba sobre los propósitos de año nuevo, y con 15 días recorridos hasta ahora, les confieso que aún no he puesto en marcha a los llamados retadores. Bueno, Enero aún no acaba, tal vez los active en 3, 2, 1… Febrero.

Quiero dejar claro el objetivo de este post. Sumado a los propósitos de año nuevo ya definidos, la siguiente tarea para encaminarnos a recorrer nuestro Norte, es cumplir con uno de los requisitos que considero indispensable: asegurar que nuestro interior esté en equilibrio. De aquí surgirá toda fuerza, motivación e intuición, para lograr lo deseado.

Sin duda, con el paso, debemos cuidar de esas situaciones en nuestra rutina que nos hacen perder el enfoque y de esos sentimientos contrarios a la felicidad, que surgen para dejarnos lo que llamo agentes tóxicos: estrés, cansancio y des-amor. Si, esa última palabra fue separada a propósito, porque desde mi perspectiva, la palabra amor no debe ser tocada por lo negativo, incluso si nos estamos refiriendo a ella en la escritura. Continuando con la idea, al surgir estas situaciones y, para evitar los agentes que traen consigo, nuestra tarea es identificar cuándo es nuestra hora de equilibrar, y con esto, el resultado nos recompensará.

Doy la bienvenida a la palabra felicidad en esta lectura porque, obteniendo el equilibrio que necesitamos, además de permitir lograr nuestros objetivos, el sentimiento que percibimos al final es simplemente eso, felicidad.

Rafael Santandreu, en su libro, El arte de no amargarse la vida, define la felicidad de una manera que el factor equilibrio se encuentra involucrado. Y es que, al explicar su gráfico sobre las Mil fuentes de gratificación, indica que existen innumerables fuentes de bienestar, pero ninguna de ellas es absolutamente necesaria. Darle demasiado valor a una de ellas, haciéndola imprescindible, es debilitarse a uno mismo. Ese factor valor que menciona, va de la mano con el mencionado en el segundo párrafo, tiempo.

Con esto reafirmo, que darle un peso por igual a nuestros planos, es la salida. Todos son importantes, y todos merecen nuestra atención. Somos humanos, y como ello, siempre vamos en busca de un mejor bienestar. Nuestra tarea es mantener la sincronía en lo Personal, Familiar, Social, y todo ese listado que cada uno de nosotros vamos creando. Lo importante, es recordar a diario que tenemos 24 horas para ir aprendiendo a darle a cada uno su debida atención, y 365 días para lograr el efecto.

Que su inicio de año termine de arrancar con el mejor de los éxitos, hagamos de este 2017, un lienzo sin espacios en blanco.

Respira y vive.

Los que estamos

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Por: Jessica Campos

¡Bienvenido 2017!

Cada cierre de año nos deja un montón de sentimientos que nos hace ser más humanos. Por una parte nos sentimos agotados de tantas celebraciones, por otra nuestro interior queda limpio de toda nostalgia surgida por cualquier recuerdo para esas fechas; por último abrimos paso a ese sentimiento de adrenalina que acompaña al listado de propósitos de año nuevo, y que nos motiva a aprovechar al máximo los días venideros.

Cuando me refiero a ese listado, existen tres propósitos, que desde mi perspectiva, se hacen común para un gran número de personas, y a su vez, considero son los más retadores: dieta, gimnasio, y mi favorito, menos uso del Smartphone. Encabezan la lista, pero sin duda, al poco tiempo pasan a ser simplemente ignorados. Aunque para ser sinceros, existen casos donde su función sólo fue ser plasmados en la lista.

Sí, retadores. Aún desconozco cuál es el motivo de encabezar el listado, y más aún, cuál es la clave para hallar esa pizca de motivación que hace falta para mantenerlos en pie. Si alguien puede dar respuesta a ello, por favor –inserte su opinión aquí-.

Me ha tomado tres párrafos para describir el por qué sobre el título de este post, pero quienes me han seguido pista, conocen que todo buen texto debe iniciar con una buena introducción.

Me traigo tres aspectos mencionados previamente: los que estamos, propósitos, común. Y los re-ordeno para lograr el objetivo al cual quiero llegar: Propósitos comunes para los que estamos. He aquí mi propuesta.

Aunado a todo lo que incluyamos como propósito de año nuevo, hay alguien que necesita de nosotros como un todo, para cumplir un objetivo en común. Sin entrar en detalle, de manera general, conocemos ese dinamismo que vivimos a diario los que estamos; y, respetando el contenido de cada listado, este año, considero debemos incluir dentro de las categorías principales el propósito de SUMAR. Disculpen las mayúsculas, es sólo mi manera de darle un extra de incentivo.

Muchos nos catalogan como valientes y hasta héroes, de lo cual sólo puedo afirmar que exageran. Somos simplemente personas que decidimos estar aquí y ahora. Viviendo.

Con esto, quiero impulsar a continuar nuestro camino haciendo primero una introspección para luego dejar fluir al entorno lo mejor de cada uno de nosotros. Que lidere el Amor, Compromiso, Respeto y la Paz. No estamos solos. Sin distinción entre clases, gustos o tendencias, debemos englobarnos en un grupo: los que seguimos aquí, los que estamos.

Por ahora nuestra tarea es poner en práctica lo antes mencionado y gritar al unísono:

VENEZUELA, estamos aquí para sumar. Cuenta con nosotros.

Iniciemos un año nuevo con muchas ganas de compartir, aceptar y regalar. Cada uno de nosotros y la persona a nuestro lado, lo necesita. Por mi parte estaré en pie en este espacio para recordarles con frecuencia la importancia de Respirar y vivir.

Cada acto vale, cada paso nos acerca al Norte, colaboremos para no darle lugar al descontento. Tenemos 365 días para cumplir nuestra labor, bienvenido Día 1 ¡Feliz Año Nuevo!

Respira y vive